Lo que tu entrenamiento le hace a tu microbiota intestinal

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Ya sabemos que el intestino se entrena para tolerar carbohidratos en carrera — es la base de cualquier protocolo de fueling serio. Pero hay una capa más profunda de la que casi nunca se habla: la comunidad completa de bacterias que vive en tu intestino (tu microbiota) cambia con la carga de entrenamiento, y eso afecta mucho más que la digestión de un gel puntual.

Un estudio publicado en 2025 en el Journal of the International Society of Sports Nutrition lo midió directamente en remeros de alto rendimiento, y los resultados son relevantes para cualquier atleta de resistencia que entrena en bloques de carga alta.

¿Qué es la microbiota y por qué le importa a un atleta de resistencia?

Tu intestino alberga billones de bacterias que hacen mucho más que “ayudar a digerir”. Entre sus funciones más relevantes para el rendimiento:

  • Producen ácidos grasos de cadena corta (SCFA) — como el butirato y el propionato — que sirven de combustible directo para las células del colon y tienen un rol antiinflamatorio medido.
  • Regulan la integridad de la barrera intestinal, la misma que se pone a prueba cuando corres con el estómago “rebotando” en calor o altitud.
  • Participan en la síntesis de compuestos relacionados con la percepción de fatiga y el estado de ánimo.

En otras palabras: la microbiota no es un actor secundario de la nutrición deportiva — es infraestructura activa para la recuperación y la tolerancia digestiva.

El estudio: qué encontraron en remeros de alto rendimiento

Charlesson et al. (2025) analizaron muestras de heces de 23 remeros de alto nivel (edad promedio 19,2 años) durante periodos de carga de entrenamiento alta y baja. Tres hallazgos clave:

  • La frecuencia de deposición fue menor durante los bloques de carga alta — varios atletas ni siquiera lograron producir muestra durante la carga baja, lo que ya indica alta variabilidad individual en tránsito intestinal.
  • Las concentraciones de SCFA (ácido propiónico y butírico) fueron más bajas durante la carga alta comparado con la carga baja.
  • La abundancia relativa de la clase bacteriana Bacteroidia fue mayor durante la carga alta.

La conclusión de los autores es clara: la composición de la microbiota, las concentraciones de SCFA, la frecuencia de deposición y la calidad de la dieta varían de forma medible entre periodos de carga alta y baja en atletas. El entrenamiento intenso no solo desgasta músculo — reorganiza el ecosistema intestinal completo.

Qué significa esto para el atleta colombiano en bloques de carga

Este hallazgo importa especialmente en nuestro contexto. La altitud de Bogotá (2.600 m) y el calor de Cali, Barranquilla o la Costa ya le exigen extra al sistema digestivo por separado — mayor pérdida de agua, redistribución de flujo sanguíneo lejos del intestino durante el ejercicio intenso. Si a eso le sumamos que un bloque de carga alta ya reduce por sí solo la capacidad amortiguadora del intestino, el resultado es una ventana de mayor riesgo de molestias gastrointestinales en los fondos largos — justo cuando menos te lo puedes permitir.

 

Protocolo wefuel. para bloques de carga alta: no aumentes fibra insoluble justo antes de sesiones clave — la fermentación es más lenta bajo estrés digestivo y puede generar más molestia, no menos. Prioriza sodio en la hidratación para sostener el tránsito y el volumen de heces. Mantén variedad de carbohidratos fermentables (prebióticos: avena, plátano verde, legumbres) en tus días de descarga, no en la semana de competencia. Y recuerda: el gut-training de carbohidratos en carrera sigue siendo la base para la tolerancia aguda de un gel — esto es una capa adicional, no un reemplazo.

Fuentes científicas

  1. Charlesson, B., Jones, J., Abbiss, C., Peeling, P., Watts, S., y Christophersen, C. T. (2025). Training load influences gut microbiome of highly trained rowing athletes. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 22(1), 2507952.
  2. Jeukendrup, A. E. (2017). Training the Gut for Athletes. Sports Medicine, 47(Suppl 1), 101–110.
  3. Hew-Butler, T., et al. (2015). Statement of the 3rd International Exercise-Associated Hyponatremia Consensus Development Conference. British Journal of Sports Medicine, 49(22), 1432–1446.